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¿Te atreverías a dejar tu casa a un extraño de otro país para visitar tu el suyo? Pues parece ser que esta forma de hacer turismo barato se está arraigando cada vez más en España.

El intercambio de casas para vacaciones comenzó entre profesores en los años 50. Los docentes tenían muchos meses de ocio y sufragar una estancia tan larga en cualquier lugar era muy costoso. Así comenzaron a intercambiar sus viviendas para eliminar del presupuesto el precio del hotel, apartamento, etc.

Esta tendencia se ha consolidado en los 90 extendiéndose a todo tipo de personas, de hecho, España es el segundo destino más solicitado después de Italia.

La web intercambiocasas.com, la versión española de homeexchange.com, principal página de intercambio de viviendas en el mundo, cuenta actualmente con más de 18.000 socios por todo el mundo, 1.500 de ellos españoles.

¿Cómo puedo intercambiar mi vivienda?

Elija una de las numerosas webs que ofrecen el servicio de intercambio, muchas de ellas en español. En la mayoría de los casos hay que abonar una cuota anual que va de los 75 a los 135 euros. Elabore un pequeño anuncio sobre su vivienda. Escoja fotos en las que se vea parte de la casa, indique el número de habitaciones, cuántas personas puede albergar su casa, si habrá niños en el intercambio, etc.

Incluya una lista de los destinos que les gustaría visitar, la lista es orientativa. Y a navegar, pinche en el país que le gustaría visitar y busque entre las ofertas de los demás socios su casa ideal.

En este tipo de intercambios es habitual que el coche forme parte también del trato. Genial ¿no?

Vía el mundo